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SSC Wood Technologies: Pioneros en Comercio Justo
Un pequeño aserradero ubicado en Curacautín, Región de La Araucanía, se convirtió en el primer emprendimiento maderero en lograr la doble certificación FSC-Fairtrade en el mundo.
22/03/12

(Lignum)El año pasado, la empresa sueca Kährs –que fabrica pisos de madera dese hace más de 150 años– anunció la compra del primer contenedor de madera nativa proveniente de Chile, específicamente del Valle de Curacautín, ubicado en la Región de la Araucanía, con el objetivo de fabricar un producto premium.

La adquisición no fue una compra cualquiera, ya que la madera producida en ese rincón del sur del país es el resultado de un proyecto piloto liderado por SSC Wood Technologies, filial de la consultora SSC Forestry Group –con base en Suecia–, que obtuvo la doble certificación FSC-Fairtrade (Comercio Justo) para maderas, algo inédito hasta la fecha, en el mundo.

Que la madera aserrada seca producida en ese aserradero tenga esta doble certificación significa, por una parte, que la materia prima se obtuvo mediante un manejo sustentable del bosque nativo presente en la zona, y, por otra, que en la cadena que va desde el abastecimiento hasta la comercialización imperó lo que se conoce como Comercio Justo o Fairtrade. Este concepto, que es promovido por Naciones Unidas, es, en la práctica, un mecanismo alternativo de comercio, que se destaca porque garantiza una relación justa entre proveedores, productores y comercializadores. Entre sus principios está el garantizar salarios justos; condiciones laborales enmarcadas en el ámbito de la ley, donde impere la seguridad y la higiene; la protección de los derechos de los niños; y la preservación del medio ambiente y de las comunidades locales o minorías étnicas.

Actualmente en el orbe se comercializan una serie de productos con el sello Fairtrade, tales como café, té, chocolate, bananas y hasta oro. Y ahora se suma un producto maderero, que es originado en los bosques nativos del Valle de Curacautín, que estuvieron seriamente dañados hasta hace un tiempo por malos manejos efectuados en el pasado, que impactaron negativamente en la población local.

“Para nosotros es motivo de orgullo aportar a este proyecto. Con él esperamos ayudar a reducir la pobreza y recuperar la biodiversidad, al tiempo de ofrecer los primeros pisos del mundo hechos de maderas con doble certificación FSC-Fairtrade”, dijo Per Skårner, gerente general de Kährs, cuando se anunció la compra del primer contenedor, en mayo del año pasado.

Los orígenes
Lo que motivó a la consultora y auditora SSC Forestry Group a liderar el proyecto de Fairtrade en Curacautín fue tener el conocimiento necesario como para ayudar a potenciales clientes a implementar estrategias de gestión sustentable basadas en las exigencias de los sellos de certificación FSC (han sido auditores por casi una década de este sello de certificación forestal) y Comercio Justo.

“Creemos que la mejor forma de tener conocimiento es haciendo las cosas nosotros mismos. Esta es la razón por la cual estuvimos diez años en Suecia como empresa de auditoría, para aprender todo lo relacionado con FSC. Luego, también ayudamos a implementar aserraderos como parte del desarrollo de la gestión forestal sustentable y pudimos ver que hay una falta de conocimiento y know how de cómo diseñar aserraderos altamente eficientes y rentables”, explica María Inés Miranda, directora ejecutiva de SSC Americas, filial en la región de SSC Forestry Group.

Lo anterior, agrega, es fundamental, ya que “los pequeños aserraderos en el mundo generalmente son de pequeña inversión y de baja calidad en sus resultados. Por esta razón, los pequeños productores no pueden formar parte del mercado mundial. Y si no pueden hacerlo, el valor de sus productos es bajo, al igual que el valor de sus bosques. Y si el valor de los bosques es pequeño, entonces no puedes invertir en ellos en un manejo forestal sustentable”.

Klas Bengtsson, gerente de SSC Forestry y miembro del directorio de SSC Wood Technologies, agrega que el desafío de este proyecto piloto es ayudar a que los pequeños propietarios se certifiquen en manejo forestal sustentable y, a la vez, ayudarlos a vender, “ya que de otra forma no sería interesante estar certificado”.

Bengtsson dice que el gran error que se ha cometido en general en la certificación de bosques en el mundo es dejar a los propietarios de los bosques con sus recursos certificados y con un buen manejo, pero abandonados en el sentido de que no hayan qué hacer con la madera y los productos forestales no madereros que poseen, debido a que no tienen a quién vender. “Como no pueden sacar un provecho económico de sus bosques certificados, al poco tiempo los dejan botados, porque no les asignan un gran valor. En otros palabras, no tienen incentivo para seguir cuidándolos”.

Este concepto, que implica el cierre del ciclo desde la gestión de los bosques hasta la cosecha, la producción y la comercialización, es lo que diferencia a este proyecto piloto, que también se encarga de aspectos tecnológicos y del marketing.

Pequeña escala
Para SSC Wood Technologies fue un desafío no menor dar forma a este proyecto piloto, que comenzó el 2008 y concluye el 2013. El primer requisito era la obtención de la certificación FSC Slimf (Small and Low Intensity Forest Management), para pequeños propietarios de bosque nativo de la zona.

Una vez asegurado el origen y la calidad de la materia prima –que en este caso proviene de bosques donde abunda el roble y el raulí– el paso siguiente fue diseñar un aserradero hecho a la medida, pero con una pequeña inversión, capaz de fabricar productos de calidad para la exportación. Este fue aspecto vital, según Klas Bengtsson, “ya que en Chile se toma como referencia al modelo forestal a gran escala basado en las plantaciones y en los mega aserraderos, pero nosotros desarrollamos un nuevo concepto, ya que en el caso del bosque nativo se trabaja a una pequeña escala”.

Así es que viajaron a Suecia, país de gran tradición forestal y donde existe una oferte tecnológica bastante amplia para todos los sectores. “En Suecia el 50% de los bosques pertenece a pequeños propietarios y el resto a las grandes empresas. Hay 250 mil pequeños productores, quienes producen poco, pero no son pobres. Ellos fabrican productos de alta calidad o incluso de la misma calidad que la gran industria. Por esto, hay fabricantes de maquinaria que tiene una muy buena oferta tecnológica para pequeños productores”, explica el gerente de SSC Forestry.

El paso siguiente fue la implementación de un aserradero en conjunto con un fabricante, hecho a la medida y específicamente orientado a las especies que se manejan en el Valle de Curacautín. “Sin su ayuda y soporte no habría sido posible hacerlo, ya que normalmente la tecnología existente no es relevante; o es muy cara o es demasiado mala”, agrega.

La gracia de este aserradero, que posee una capacidad de producción de aproximadamente 100 metros cúbicos mensuales (equivalente a unos cuatro contenedores) es que fue conceptualizado como un lego. Es decir, puede crecer en términos de capacidad, en la medida en que aumente la demanda.

“Lo que tenemos es un ‘paquete’, que permite que con una pequeña inversión obtengas productos de gran calidad. Es un concepto no solo diseñado para Chile, sino que queremos que sea global, ya que en todo el mundo los pequeños productores tienen el mismo problema: encontrar máquinas de buena calidad y tener mercados donde vender sus productos”, explica Klas Bengtsson.

Todos ganan
Quizás tan o más importante que el modelo de negocio en sí mismo –la planta, el producto adecuado, los clientes, la relación con los proveedores y la obtención de los certificados– es lo que hay detrás de este emprendimiento. “La historia puede ser más interesante que el producto, ya que cualquiera puede producir pisos”, dice María Inés Miranda.

Que tenga el certificado de Comercio Justo implica una serie de aspectos que se relacionan con el cuidado del medio ambiente y el bienestar de las comunidades involucradas. Y el cliente final, en forma cada vez más creciente, lo está valorando.

En este sentido, muchos aspectos de sustentabilidad que son relevantes para el Comercio Justo en la práctica son cubiertos por FSC. El aspecto más novedoso es que con el Fairtrade se genera una asociación entre los trabajadores de la planta y los pequeños propietarios de bosque nativo.

“Nosotros hacemos madera aserrada seca y todos los que intervienen en esa producción son beneficiarios del Fairtrade, es decir, los trabajadores de la planta y los proveedores de la materia prima”, explica María Inés Miranda, quien detalla que esta cadena de producción se organiza en una asociación de Comercio Justo, que tiene una administración independiente. “Por un contenedor que nosotros vendemos, el cliente nos paga un 10% extra. Ese 10% va directo a la cuenta de la asociación y ellos toman la decisión de cómo gastar el dinero. Hay algunas reglas; ellos no pueden gastarlo en un plasma, por ejemplo. Tienen que definir sus prioridades, que pueden estar relacionadas con educación y salud, por ejemplo”.

Otro elemento característico del Comercio Justo es que SSC Americas paga un precio de mercado, pero lo hace en forma inmediata una vez que la madera llega a la planta, y no a 30, 60 ó 90 días. “Lo positivo es que toda la cadena se beneficia si nosotros vendemos. Esa es la gran ganancia.

Además, FSC obliga a que todo sea legal, es decir, que existan contratos y que se cumplan normas de seguridad y salud”, agrega.

Roble chileno
Según destacan quienes están impulsando esta iniciativa de Comercio Justo, un elemento muy importante es que por primera vez se está promocionando a las especies nativas chilenas –roble, raulí y quizás en un futuro próximo el coigüe– como un producto premium, y no con un sustituto del oak o cherry americano, por ejemplo.

“El nuevo enfoque es que normalmente en Chile vendemos roble y raulí como sustituto de otras maderas; no tenemos nombre o marca. El ‘raulí de Chile’ no es conocido en el mercado, pero hoy lo estamos promocionando como tal”, dice María Inés Miranda. De hecho, en los folletos de la productora de pisos Kährs se dice explícitamente que el producto es fabricado con madera de roble y raulí, proveniente de nuestro país.

Además, el fabricante sueco lo está promocionando como un producto de gran calidad. De hecho, otorgan una garantía de 30 años por los pisos de madera. Esto concuerda con el objetivo de SSC Americas, que no quiere que estas especies sean una alternativa más barata en los mercados internacionales, sino que sean consideradas como maderas de alto valor. “Esto es muy importante para el país, ya que va a beneficiar a todos los demás productores de roble y raulí; queremos ser reconocidos en el mercado mundial como fabricantes de productos de gran calidad y que éste sea el mejor producto para hacer pisos y muebles”.

Futuro
En SSC Wood Techologies están seguros de que este modelo de negocio puede funcionar y ser replicado en otros países, beneficiando a comunidades que dependen de los bosques y también a ellos, como a cualquier empresa. “Lo importante es que sea rentable, ya que si no mostramos un esquema que pueda dar relativamente buenas ganancias, nadie lo va a copiar y el trabajo hecho sería inútil”, dice Bengtsson.

Para crecer y aumentar la capacidad del aserradero es necesario, sin embargo, que el cliente final aumente los pedidos. Solo así se puede generar una reacción en cadena, que implique incrementar los volúmenes de compra de madera y la incorporación de nuevos proveedores de madera proveniente del bosque nativo chileno del Valle de Curacuatín. Esto último es un detalle no menor, ya que el modelo de Comercio Justo es a pequeña escala y se relaciona con un territorio en particular.

Pero para que esto ocurra, es necesario implementar estrategias de marketing y de desarrollo de mercado, “algo que es mucho más factible de hacer cuando tienes el producto listo, tal como lo tenemos nosotros”, señala Bengtsson.

Estos emprendedores ya tienen contemplado exhibir los pisos de madera nativa en ferias internacionales (Domotex, en Hannover, Alemania, es la primera escala) y están desarrollando un trabajo en conjunto con jóvenes diseñadores y arquitectos que ayuden a sacarle el máximo provecho en términos de diseño a los productos madereros creados a partir del roble y raulí chileno.


Fuente /Lignum

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